Escribo sólo para compartir una experiencia positiva con Ubuntu.
Resulta que el fin de semana ajusticié un Windows XP. Fue en la PC de mi hermano. Ya había sufrido una reinstalación producto de un virus y ahora logré convencerlo, con los hechos, de que Ubuntu era la mejor opción.
La máquina es viejita, tiene 7 años (Pentium 4, 512 MB de RAM, disco de 20 GB, placa de video Geforce2 MX400). Hace poco, de forma aleatoria, comenzó a mostrar una falla: cuando todavía no terminaba de cargar el escritorio aparecía una de esas pantallas azules y por el código del error, según el sitio de MS, era por un problema con la RAM. La única forma de lograr que el sistema se inicie era, obvio, en Modo a Prueba de Fallos, por lo que quedaba sin sonido cuando una de los usos principales de esa PC es reporducir música.
Probé los dos módulos de memoria por separado y funcionaban. Luego metí el CD de Ubuntu y usé la opción del test de memoria. No daba ningún error. Después ejecuté Ubuntu desde el CD: el sistema se cargó y quedó funcional por completo.
Entonces Ubuntu se me apareció como la solución. Usé Remastersys para hacer un LiveCD de mi instalación, con lo que evité bajar paquetes y actualizaciones, y lo instalé en la PC. Tuve sólo un inconveniente con Compiz: al habilitarlo desaparecían los marcos de las ventanas, pero agregando unas líneas al xorg.conf (según sugerían en el foro de Ubuntu-es) lo arreglé. Así que, señores, hay un nuevo usuario de Ubuntu.